sábado, 1 de mayo de 2010

Quita ¿jamón...? ¡¡¡Tú, hamburguesa!!!

Frente a la facilidad con la que se pueden elaborar anuncios de vehículos, videojuegos o prendas de ropa, parece natural que las agencias que reciben el encargo de publicitar artículos como alimentos, bebidas o perfumes tengan que agudizar el ingenio para crear sus spots, ya que la esencia de estos productos, y su principal diferencia con los anteriores, se basa en el gusto y el olfato, sentidos que la televisión no puede transmitir.

La solución a este problema se encontró aplicando uno de los principales mandamientos del marketing, según el cual el objetivo de la publicidad no debe ser vender más, sino crear imagen de marca. El incremento en las ventas llegará como una consecuencia de lo anterior.

Todo esto se entiende mejor analizando algunas campañas que, a día de hoy, se están emitiendo en televisión. Por ejemplo, la cerveza Mixta. Cuando los veáis de nuevo, fijaos cómo en ninguno de sus anuncios mencionan, ni siquiera, qué producto nos están anunciando. Realmente no es cerveza, sino un refresco de cerveza con limón popularmente conocido como Shandy. ¿Y qué me decís de los spots de marcas de colonia? La inmensa mayoría de ellos parecen sacados de una película erótica, pero casi ninguno se preocupa de que sepamos qué aroma desprende.

Pues bien, uno de los mejores ejemplos que puedo poneros de buen anuncio, según el criterio de este post, es el que tenéis a continuación (41 segundos), creado en 1997 por la agencia La Banda de Agustín Medina. La imagen de marca se consiguió a partir del humor inteligente de su guión y del excelente trabajo de realización de Julio del Álamo. ¡¡Que lo disfrutéis!!


Fuente: youtube.

sábado, 24 de abril de 2010

El telescopio Hubble cumple 20 años...

El 24 de abril de 1990, el transbordador espacial Discovery situaba en los bordes exteriores de la atmósfera, a unos 600 km sobre el nivel del mar, un telescopio robótico de tipo reflector, proyecto conjunto de la NASA y de la ESA, cuyo nombre ya forma parte, por méritos propios, de la Historia de la Astronomía. Por supuesto, me estoy refiriendo al telescopio espacial Hubble. La fotografía siguiente fue tomada desde el Discovery en febrero de 1997, durante la misión STS-82.

Sus primeros momentos en órbita fueron... cuanto menos, algo inciertos, debido a un defecto de pulido en su espejo principal que provocaba que en las fotos que se recibían del telescopio se vieran los astros borrosos, con un halo artificial de luz, en lugar de las imágenes perfectas de los objetos celestes que se esperaban. Una vez solucionado el problema de la "miopía" que tantos comentarios provocó (y no todos bienintencionados), hay que reconocer que ha cumplido sobradamente con las espectativas, convirtiéndose en una herramienta fundamental en el avance de nuestro conocimiento del Universo. Por citar algún dato, en estos 20 años ha observado aproximadamente un millón de objetos, ha enviado más de medio millón de fotografías, y a partir de sus descubrimientos se han publicado más de 4.800 artículos científicos.

Como serán muchos los blogs que dediquen hoy sus post a profundizar en su historia, he decidido particularizar el mío a dos observaciones concretas realizadas por el telescopio, y cuyos resultados sorprendieron a la comunidad científica por inesperados.

El Campo Profundo del Hubble (HDF).

El 18 de diciembre de 1995, el Hubble apuntó a una pequeña región de 144 segundos de arco de diámetro (equivalente en tamaño angular a una pelota de tenis a una distancia de 100 metros), situada en la constelación Osa Mayor, y que fue elegida por carecer tanto de fuentes de luz visible (estrellas de fondo), como de emisiones infrarrojas, ultravioletas o de rayos X.

Durante diez días consecutivos, entre el 18 y el 28 de diciembre, el telescopio tomó 342 fotografías de la región, con tiempos de exposición que van de las 34,3 horas hasta las 42,7. La imagen que podéis ver a continuación, conocida como Campo Profundo del Hubble, se obtuvo tras componer las 342 imágenes individuales (clicar sobre ella para mayor resolución).

Lo principal sorpresa para científicos, astrónomos o simples aficionados al ver el resultado de la observación, fue descubrir que la pequeña región, que a priori carecía de interés, ¡¡contenía unas 3.000 galaxias distantes!! Y esto sólo fue el aperitivo. Un hallazgo más importante aún fue comprobar que un alto número de dichas galaxias presentaban valores corridos al rojo, lo que significa que, según el efecto Doppler, los objetos observados se están alejando del observador (o sea, de nosotros, de nuestro planeta, de nuestro sistema solar, de nuestra galaxia...) La lectura fundamental es que el Universo continúa en expansión...

El Campo Ultra Profundo del Hubble (HUDF).

Tras el éxito de la anterior observación, entre el 3 de septiembre de 2003 y el 16 de enero de 2004 se repitió la experiencia apuntando a otra pequeña región del espacio, en esta ocasión, en la constelación de Fornax (el Horno). Conocida como Campo Ultra Profundo del Hubble, es la imagen más profunda del Universo nunca tomada con luz visible. Corresponde a una luz emitida hace más de 13.000 millones de años, cuando el Universo tenía una edad aproximada de 800 millones de años, y contiene unas 10.000 galaxias jóvenes o en formación, que tal como se esperaba, parecen diferentes a las galaxias que podemos ver hoy en día, aunque la diferencia puede deberse a la longitud de onda utilizada. (De nuevo, clicar sobre la imagen para mayor resolución).

Siempre me he preguntado si, apuntando en la dirección correcta, con instrumentos de última generación y tiempos de exposición suficientemente prolongados, no podríamos llegar a captar el Big-Bang...

Actualización 25 de abril: La entrada en italiano de la Wikipedia acerca del Campo Ultra Profundo del Hubble contiene bastante más información que la homónima en castellano. Entre otros datos interesantes, creo que merece la pena actualizar la entrada con el siguiente: la imagen cubre una superficie de la bóveda celeste de 11,0 minutos de arco cuadrados. Y para que no haya que recurrir a libros de texto para conocer la magnitud de la región observada, sería más pequeña que una superficie de 1 mm por 1 mm dibujada en una hoja de papel y colocada a 1 metro de distancia. Por si os resulta más sencillo así, un área equivalente a un décimo del diámetro de la luna llena vista desde la Tierra, o, por último, una parte entre trece millones de la superficie total de la esfera celeste... Aprovecho la actualización para incorporar a la entrada la siguiente fotografía, correspondiente a un detalle del HUDF (lo mismo de siempre, clicar sobre ella para mayor resolución)

Merece la pena también darse una vuelta por este espectacular mapa interactivo del HUDF, que todavía estoy aprendiendo a manejar...

Fuentes: wikipedia (esta, esta, esta, esta y esta), el país y wikisky.

domingo, 18 de abril de 2010

La caricatura hecha arte...

Decía Aristóteles que "el género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento". Y para no dejar en mal lugar al gran filósofo griego, debo confesaros que conmigo no anduvo muy desencaminado, y que mi absoluta falta de talento natural ante cualquier expresión artística seguramente algo tuvo que ver cuando tomé la decisión de elegir el camino racional como actitud de vida, y acabé convertido en activista incondicional de sus valores. Y mi carencia de aptitudes no se limita sólo a las conocidas como bellas artes (arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza), se extiende también a disciplinas contemporáneas como la creación multimedia o los graffitis, incluso a actividades que ni siquiera considero artísticas como la decoración!!! Los acercamientos al Arte que ocasionalmente he protagonizado, en un vano intento de descubrir una vocación latente en mi interior, acallada y reprimida por un sistema de enseñanza deficiente, sólo me sirvieron para descubrir que el aprendizaje de la técnica, incluso el dominio de la misma, no sirve para encubrir la ausencia de esa especie de don con la que algunos afortunados nacen y que los convierte en especiales...

Por eso, cuando la vida cruza mi camino con uno de esos elegidos que traen la genialidad de serie, no puedo evitar que en mi interior se mezclen la envidia (sana, por supuesto...), la fascinación y algunas trazas de resignación controlada. Y esto fue lo que me sucedió no hace mucho, cuando tuve la suerte de tropezar con alguien a quien tardé muy poco en considerar como un prodigio en su materia, una disciplina que muchos puristas ni siquiera considerarían artística: la caricatura. Personalmente considero que sus obras son PURO ARTE, con mayúsculas, y confío en que vuestra opinión sea parecida a la mía después de ver la selección de imágenes que acompañan este post. Para mí, el campo de la caricatura como "dibujo satírico de facciones exageradamente deformadas", es una expresión artística fruto de este tiempo y consecuencia de nuestra tecnología, gracias a la cual disponemos de equipos fotográficos que, instantáneamente, fabrican "cuadros" que son copias perfectas de la realidad. Ante la imposibilidad de competir contra ese falso "hiperrealismo", las tendencias pictóricas han ido girando hacia otras formas de expresión, en las que el artista se olvida de "copiar" lo que mira, y pasa a "explicar" lo que observa... Y para mí la caricatura es una de esas "explicaciones" de la realidad, pasada por un tamiz de buen humor que consigue reconfortarme y que agradezco por lo contagioso que resulta su optimismo...

Sin más preámbulos, paso a presentaros al verdadero protagonista de este post, al que muchos de vosotros ya conoceréis porque es una eminencia en la blogocosa, y que no es otro que el gran KIKELÍN. Siguiendo el hipervínculo de su nombre, llegaréis a su blog más extenso y antiguo, donde ha ido publicando gran parte de su trabajo, sobre todo caricaturas de personajes famosos, ideales para formarse una opinión sobre su capacidad a la hora de captar ese nosequé, que hace reconocible al modelo, como de individuos anónimos, ante los que no se puede opinar acerca del resultado... a no ser que os pase como a mí, y os encontréis con un conocido!!! Así que, para que quede constancia de la increíble casualidad, su caricatura está bajo estas líneas, junto a la que le encargué para regalar a Isabel, mi compañera...

Gabi e Isa. Pintura digital.

Pero, además del blog mencionado, en 2009 creó otro que llamó Yo quiero una de Kikelín, un nombre más que adecuado, y que no deja lugar a dudas acerca de su cometido: es su blog de encargos, el que debéis visitar si os animáis a encargarle una caricatura. Os garantizo que es un regalazo, sobre todo si son ya muchos los años de convivencia con vuestra pareja (o cualquier parentesco, claro), se acerca su cumpleaños y no sabéis cómo superar el regalo del año pasado... Siguiendo este enlace os encontraréis con todo lo que hay que saber para realizar un encargo, comenzando por la técnica que preferís para la caricatura: pintura digital, pastel sobre papel o acrílico sobre lienzo. Para que os hagáis una idea de la diferencia entre las dos primeras, la imagen inferior es una doble visión del mismo dibujo. A la izquierda, pintura digital, y a la derecha, pastel sobre papel... Impresionante, ¿no os parece?

Pablo en Avignon. Visiones 1 y 2. Pintura digital y pastel sobre papel.

En el mismo enlace también veréis el resto de información sobre el tamaño de la obra y la forma de envío. Para conocer precios, forma de pago y plazos de entrega, muy prudentemente, Kike facilita una dirección de correo a la que remitir vuestra propuesta de encargo o las preguntas que os hayan podido surgir. En su respuesta os adjuntará una tarifa de precios para tamaños y técnicas habituales, el plazo de envío y lo que necesita para elaborar la caricatura... Mi experiencia fue absolutamente positiva. Recibí un servicio de lujo, con unos resultados insuperables. Mi recompensa fueron los 10 minutos seguidos de reloj que Isa estuvo sin poder apartar la vista de su caricatura cuando se la di...

Finalizo y remato el post con unas cuantas caricaturas de famosos, de genios imprescindibles, de realezas y políticos, las que más me han gustado... Por cierto, que casi se me olvida!!! Este enlace os conducirá a una muestra de la enorme capacidad multidisciplinar de Kikelín... Y es que no sólo de caricaturas vive el artista...

Pintura digital.

Pastel sobre papel y pintura digital.

Pintura digital.

Fuentes: wikipedia (esta y esta), yoquierounadekikelin, kikelincaricaturas.

sábado, 27 de marzo de 2010

domingo, 7 de marzo de 2010

El estigma de los Laconia

Si realizara una encuesta entre todos los lectores de este post, en la que hubiera que responder a la pregunta "¿Qué nombre le pondrías a un transatlántico de nueva construcción?", probablemente no encontraría dos respuestas iguales. Pero si la pregunta fuera "¿Qué nombre no le pondrías a un transatlántico de nueva construcción?", estoy seguro que la respuesta de la mayoría de vosotros sería la misma: Titanic. Y no me extrañaría lo más mínimo, porque el malogrado crucero, hundido en su viaje inaugural, ha pasado a la historia como sinónimo de tragedia. Y aunque, racionalmente, no encuentro ningún motivo para pensar que, según el nombre con el que se bautice un barco, se le pueda estar condenando a sufrir algún tipo de inevitable maldición, no os voy a negar que, habiendo nombres disponibles, yo también elegiría otro distinto. Sólo por si acaso...

Pero si alguno de vosotros es supersticioso, y en algún momento recibe el encargo de bautizar un barco de pasajeros, debe saber que, si nos fijamos en los datos de la fría e implacable estadística, hay un nombre aún menos recomendable que Titanic. Repasando la historia naval del siglo XX, aparecen tres transatlánticos homónimos que, por unas causas u otras, acabaron hundidos. El nombre de todos ellos era Laconia, y en esta entrada voy a intentar resumir la historia de cada uno de ellos...

El primero de estos barcos, el RMS Laconia o Laconia 1, era propiedad de la empresa Cunard Line. Construido por Swan Hunter & Wigham Richardson, fue botado el 27 de julio de 1911 y empezó a prestar servicio el 20 de enero de 1912 en la ruta transatlántica entre Europa y el continente americano. En 1914, debido al estallido de la Primera Guerra Mundial, el buque fue convertido, como tantos otros, en un crucero mercante armado. Le fue asignada la misión de patrullar el Atlántico Sur y el Océano Índico, hasta que en abril de 1915 pasó a ser utilizado como buque de la sede para las operaciones de captura de Tanga y la colonia del África Oriental Alemana. Cuatro meses más tarde retomó el patrullaje del Atlántico Sur, destino que conservó hasta que en julio de 1916, la embarcación fue entregada de vuelta a Cunard Line. Sólo dos meses más tarde, el 9 de septiembre, retomó su antigua ruta transatlántica entre Liverpool y Nueva York.

Laconia 1 (1912)

El 25 de febrero 1917, el RMS Laconia fue torpedeado, sin advertencia previa, por el submarino alemán U-50 a seis millas de la costa de Irlanda, cuando regresaba desde los Estados Unidos a Inglaterra. El buque acabó hundiéndose esa misma noche. El primer naufragio de la saga Laconia se saldó con 12 muertos, 6 pasajeros y 6 tripulantes, gracias a que a bordo sólo viajaban 75 pasajeros y 217 tripulantes, frente a los 2.850 para los que tenía capacidad.

El segundo RMS Laconia o Laconia 2 fue concebido, diseñado y construido como sucesor del Laconia 1. Su construcción se llevó a cabo en los mismos astilleros que su predecesor, Swan Hunter & Wigham Richardson. El 9 de abril de 1921 tuvo lugar su botadura, y el 25 de mayo de 1922 realizó su viaje inaugural entre Southampton y Nueva York. A partir de ese momento, el transatlántico se encargó de la ruta Liverpool-Boston-Nueva York. En 1939, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el Laconia 2 fue requisado por el Almirantazgo para ser convertido en crucero mercante, tal y como sucedió con el Laconia 1 en 1914. Realizó misiones de escolta en la zona de Bermudas y fue utilizado como transporte de tropas, hasta que, a principios de 1942, comenzó a ser usado para transportar prisioneros de guerra, principalmente italianos.

Laconia 2 (1942)

El 12 de septiembre de 1942, el Laconia 2 se encuentra navegando a unas 300 millas al norte-noreste de la Isla de Ascensión, en el Atlántico Sur. El submarino alemán U-156 ha divisado el humo de sus chimeneas en el horizonte, y maniobra para cruzarse en su trayectoria. Al anochecer, el submarino emerge para atacar en superficie, amparándose en la oscuridad, y dispara dos torpedos contra la nave. En un instante el buque queda envuelto en llamas, tardando menos de una hora en hundirse. Curiosamente, igual que sucediera en 1917 con el Laconia 1, el final del Laconia 2 también fue causado por el ataque de un submarino alemán.

Tras el ataque, el U-156 se aproximó prudentemente al barco con la esperanza de capturar oficiales de alto rango de la nave. No tardó en divisar a los primeros náufragos, los cuales fueron subidos a bordo del submarino. Uno de ellos, que hablaba alemán, les comunicó que en el Laconia 2 viajaban más de 1.500 prisioneros de guerra italianos. Al conocer la noticia, el teniente de navío Werner Hartenstein, comandante del submarino, inicia las operaciones de rescate de los supervivientes, y ordena que se envíe un telegrama al almirante Karl Dönitz, Jefe de las Fuerzas Navales Alemanas, informando de los acontecimientos y solicitando instrucciones. La respuesta que llega desde el Cuartel General de submarinos es que continúe con el salvamento. Al mismo tiempo, Dönitz envía órdenes a tres submarinos que se encuentran en las inmediaciones para que acudan urgentemente a ayudar en el rescate. Una segunda transmisión muestra la inquietud del almirante por haber reunido a sus sumergibles, y les previene de un posible ataque enemigo en los siguientes términos:
"No comprometan en ningún caso la seguridad de sus buques. Los submarinos deben estar dispuestos para sumergirse en todo momento. Los submarinos, incluso el de Hartenstein, no embarcarán más que un número de náufragos que no pueda comprometer su capacidad de maniobra en inmersión"
Un crucero y otros buques rápidos se dirigen hacia la zona, enviados por el Almirantazgo francés desde Dakar. Los submarinos repletos de náufragos, que además remolcan cuatro o cinco embarcaciones de salvamento cada uno, se dirigen hacia el punto de encuentro acordado con los franceses. Pero nadie olvida que se trata de una colaboración entre buques de países enemigos, por lo que Hartenstein ha hecho radiar repetidamente este mensaje:
"No atacaré a ninguno de los navíos que acudan en socorro de los náufragos del Laconia, a condición de que yo mismo no sea atacado por buques ni aviones. Submarino alemán"
Más de mil personas salvaron su vida gracias a esta singular operación de rescate multinacional, la cual finalizó bruscamente a causa de los sucesos que han pasado a la historia como el incidente Laconia. Esta es la cronología de los acontecimientos:

El U-156 cargado de náufragos (1942)

El 16 de septiembre, un avión B-24 Liberator de los Estados Unidos sobrevuela por encima de los navíos, detectando la presencia del U-156. A la vista de las banderas de la Cruz Roja izadas sobre las canoas de salvamento, el piloto James Harden comunica la situación a su base en la isla Ascensión, desde donde el oficial de servicio le responde "Sink sub" (hunda el submarino). Acatando órdenes, el Liberator deja caer tres bombas en medio de las embarcaciones. La primera de las bombas impacta directamente sobre una de las balsas, haciéndola hace zozobrar. Docenas de británicos e italianos desaparecen bajo el agua, mientras que las dos bombas restantes estallan bajo el U-156. Hartenstein monta en cólera y ordena desembarcar a los náufragos y abandonarlos en el mar, sumergiendo acto seguido el submarino, que sólo había sufrido daños menores. Aunque el comando estadounidense siempre negó tener conocimiento de la operación de rescate, lo cierto es que nadie creyó la versión de los americanos. El recuento final sitúa el número de víctimas del Laconia 2 en torno a las 1.650, la mayoría de las cuales eran prisioneros de guerra italianos...

Y por último, la rocambolesca historia del Laconia 3. Aunque parezca el guión de un colaborador de Cuarto Milenio, os garantizo que sucedió así, y que no me he inventado nada de lo que publico. Desde luego, si alguien lo duda, puede confirmarlo siguiendo los enlaces que encontraréis al final del post.

Desde que fuera botado el 3 de agosto de 1929, el transatlántico fue propiedad de la empresa Netherland Line, navegando bajo bandera holandesa con el nombre de Johan van Oldenbarnevelt. Durante sus primeros años, realizó la ruta entre Amsterdam y las colonias orientales holandesas. Al inicio de la II Guerra Mundial fue requisado por los aliados, y transformado en buque mercante para el transporte de tropas por el Mediterráneo y el Atlántico. A partir de 1950, comenzó a operar la ruta entre Holanda y Australia, transportando emigrantes, y que gozó de gran éxito. En 1958, ante la caída en la demanda de la ruta, fue sometido a una profunda remodelación, a fin de convertirlo en barco de crucero. Desde el 2 de abril de 1959, su oferta de servicio era la vuelta al mundo, con paradas en Australia, Nueva Zelanda, Bermudas y Nueva York, hasta que fue dado de baja el 3 de febrero de 1963 tras su llegada a Sydney, Australia, a la espera de un comprador que le diera una nueva oportunidad.

Aspecto original del Johan Van Oldenbarnevelt (1930)

Y así fue: el 8 de marzo de 1963, el barco fue vendido a la General Steam Navigation Company de Grecia, la cual invirtió medio millón de libras esterlinas en realizar diversas mejoras, como la ampliación de la piscina de popa, la instalación de aire acondicionado en todos los camarotes o la construcción de doce cabinas adicionales. Se cambiaron los nombres de sus cubiertas, salones y espacios públicos, y se pintó de color blanco su casco exterior.

El Laconia 3 tras su última modificación (1963)

Aunque lo que, personalmente, más me llamó la atención, fue la decisión de cambiar el nombre de la nave, pasando a llamarse desde entonces TSMS Laconia (para nosotros, Laconia 3). Me cuesta trabajo pensar que la elección del nuevo nombre fuera casual, y que el responsable no hubiera oído hablar de los anteriores Laconia. Me inclino más por esta otra opción: desde luego que conocían las historias y el trágico final de ambos buques. Pero aún así, fueron lo bastante valientes como para llamar al nuevo barco Laconia, sin temor a que esa decisión pudiera tener repercusiones en su vida útil. Un desafío en toda regla a la leyenda negra que parecía perseguir a los buques homónimos que le precedieron. Como dije al principio del post, yo no encuentro ningún motivo racional por el que rechazar el nuevo nombre. Aunque, de haber sabido el desenlace de esta historia, seguro que más de uno habría cambiado de opinión.

Poco más de nueve meses después de la compra del transatlántico, el Laconia 3 se encuentra realizando un Crucero de Navidad entre Southampton y las Islas Canarias. A bordo a viajan 646 pasajeros y 376 tripulantes. A las 22:00 horas del domingo 22 de diciembre, cuando el buque se encuentra a 180 millas al norte de Madeira y 370 millas al oeste de la costa marroquí, un marinero que realiza una ronda de vigilancia se percata de que está saliendo humo bajo la puerta de la peluquería. Al abrirla, se encontró con la sala completamente en llamas. El marinero y un administrador intentaron combatir el fuego con extintores, pero se trataba de un incendio en toda regla, que además se propagaba con rapidez gracias a la buena combustión de los materiales y la mala planificación de las operaciones de extinción. La cubierta superior estaba en llamas en tan sólo diez minutos.

Las alarmas de incendio comenzaron a sonar, pero lo hacían tan débilmente que casi nadie las escuchó. El capitán, Mathios Zarbis, optó entonces por alertar del peligro a través del equipo de megafonía, pero el fuego lo había inutilizado. A medida que las noticias se van conociendo, el pánico y la confusión se apoderó de los pasajeros, convirtiendo el Laconia 3 en un completo caos. Hasta las 23:44 no se emite la primera llamada de socorro por radio: "Fuego a bordo. Posición a las 23:30 latitud 35º 00' N, longitud 15º 15' W". A las 00:10, el capitán ordena el abandono del buque, pero el problema con las comunicaciones persistía, lo que impidió que la orden fuera recibida por los miembros de la tripulación encargados de la coordinación de las operaciones de abandono y del arriado de los botes salvavidas. A esa misma hora, el oficial de radio envía un segundo mensaje de socorro: "Fuego sin control. Preparada la evacuación del buque".

El Laconia 3 envuelto en llamas.

Por si fuera poco, un nuevo y grave problema surgió con los botes y sus mecanismos de arriado, ya que eran de diseño antiguo y no habían tenido un mantenimiento adecuado. Los pasajeros se apelotonaban delante de los botes mientras los tripulantes intentaban hacer funcionar unos mecanismos que se resistían. Muchos de los botes no pudieron ni siquiera ser movidos de sus pescantes. Algunos aparejos se rompieron, provocando la caída al agua de sus ocupantes. Otros aparejos fallaban a mitad del arriado. La mayoría de los botes que llegaron al agua transportaban menos de 50 pasajeros, cuando podían llevar hasta 80. Cuando a la 01:30, el último bote operativo fue arriado, todavía quedaban a bordo más de 250 supervivientes.

El primer navío que llegó a la zona del naufragio fue el buque de pasajeros argentino Salta, el cual pudo rescatar a 475 supervivientes. El británico Montcalm, que llegó media hora después, rescató a otros 282 náufragos. El carguero brasileño Río Grande recogió 77 supervivientes más. Al carguero panameño Mehdi se le atribuyen 28 rescates. El barco belga Charlesville, salvó 33 vidas, incluida la del capitán Zarbis, gracias a que, poco después del amanecer, fue visto paseando por la cubierta del barco, aún en llamas. Fue la última persona en abandonar vivo el Laconia 3.

El 24 de diciembre, aún continuaba activo el incendio. La escora del Laconia 3 había alcanzado los diez grados. Cuando al día siguiente se extinguió el fuego, el remolcador noruego Hercules, junto con el Poolzee, y los portugueses Praia de Adraga y Praia Grande, intentaron el traslado del buque herido hasta Gibraltar. La escora iba en aumento, y al mediodía del 29 de diciembre, cuando el convoy se encontraba a unas 250 millas de Gibraltar, el transatlántico se hundió en tan solo tres minutos. La cifra de fallecidos en el Laconia 3 ascendió a 128, de los cuales 95 eran pasajeros y los 33 restantes, miembros de la tripulación. El desastre tuvo una gran repercusión mediática, incluso fue portada de la revista Life, como podéis ver en la imagen de la derecha. Tras la tragedia, se realizó una investigación oficial por parte de la Administración griega, que llegó a la conclusión que el capitán Zarbis y los oficiales habían cometido una negligencia grave. El juicio, celebrado meses más tarde, encontró culpables al capitán y al primer oficial, siendo condenados a 14 y 9 meses de prisión respectivamente.

Así finaliza la historia de una saga de transatlánticos que compartieron nombre y destino final: los Laconia. ¿Alguien se atreverá a volver a usar el mismo nombre en un cuarto transatlántico?

Fuentes: La historia me la encontré en la hemeroteca del diario costarricense La Nación, concretamente en la página 78 del periódico del 24 de febrero de 1966. Además, conseguí más información en: barcosdesiempre, google news y wikipedia (esta, esta, esta, esta y esta)
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