domingo 25 de octubre de 2009
An-tonio. Los Enemigos.
martes 20 de octubre de 2009
El código numérico de los huevos y el maltrato a las gallinas
Y como me había quedado prácticamente sin entrada, decidí dejarme llevar, saltando de enlace en enlace, por uno de esos caminos digitales en los que, cada vez más habitualmente, acabo metido mientras preparo los post, y que de nuevo ha conseguido provocarme un regusto amargo al chocar de frente con la evidencia de la crueldad humana, su miserable perversidad, su insaciable avaricia, su rotunda ausencia de empatía hacia otras especies y su despreciable homocentrismo, que le hace creerse el elegido por su dios inventado y el ser más importante del universo...
Vamos a fijarnos en el primer número del código, el que indica la forma de cría del ave, y que será una de estas cuatro:
0.- Gallinas de producción ecológica. Con una libertad de movimiento similar a la gallina campera pero con menor densidad de ocupación de gallinero y terreno al aire libre.
1.- Gallinas camperas. Cuando las gallinas se crían en naves, pero con posibilidad de salir al aire libre, lo que se aproxima bastante a su hábitat natural.
3- Gallinas criadas en batería o jaulas. Un sistema que permite producir más huevos y disponer de mayores controles ganaderos y sanitarios a costa de una capacidad de movimiento limitada del ave.
Es sobre este último método sobre el que me gustaría hablaros, para agitar vuestra alma y despertar vuestra conciencia. Confieso que yo me enteré del significado del código hace pocos días, pero en la última compra semanal, antes de echar el cartón de huevos al carrito, comparé etiquetas, y puedo "presumir" de haber desechado los que lucían el fatídico número 3, y haber optado por los marcados con un discreto número 2, lo mejor que había para elegir, todo sea dicho... Pero después de haber visto el vídeo que tenéis al final del post, y haberme documentado un poco sobre el tema, prometo delante de todos vosotros que nunca más volveré a comprar huevos de gallinas criadas en jaulas. El principal motivo es evidente: esas granjas son culpables de maltrato animal, con el objetivo de aumentar la producción al reducir los costos de alojamiento, alimentación y recolección de los huevos. De nuevo nos topamos con una de esas verdades absolutas e innegables que articulan el sistema capitalista: para aumentar los beneficios, hay que olvidar los sentimientos.
Podréis decirme que las granjas que crían sus gallinas en jaulas cumplen con las exigencias de la Normativa que las regula, pero eso sólo las convierte en legales, ni de lejos podrán llamarse justas (se me escapa una sonrisa que más parece una mueca al pensar en calificarlas de humanas). A pesar de estar domesticadas desde hace siglos, las gallinas ponedoras conservan su "memoria ancestral" a la hora de adquirir conductas, como el establecimiento de una jerarquía, dormir en una percha, picotear y rasguñar la tierra, bañarse en polvo... Para las condenadas a vivir hacinadas en una jaula donde ni siquiera hay espacio para que puedan estirar sus alas, resultan imposibles estos comportamientos naturales.
Más allá del sentido común, hay evidencias científicas de que las gallinas sufren en las jaulas. El 35% de las muertes prematuras son por osteoporosis (huesos frágiles), principalmente debido a estar privadas de cualquier actividad física. Pero también hay que tener en cuenta que la gallina media, estimulada para ello, pone cerca de 300 huevos al año, lo cual supone una demanda de calcio para la formación de las cáscaras que agota las resevas naturales de ese elemento en el cuerpo del ave y facilita la aparición de la enfermedad. Otro problema de su bienestar, asociado a obligar a las gallinas a poner tal cantidad de huevos, es el desarrollo de tumores malignos del oviducto.
Aún hay más. La mayoría de las granjas despican a sus gallinas. Esta mutilación, conocida con el hábil eufemismo "ajuste de pico", consiste en el chamuscado del pico de las aves mediante una lámina candente, para prevenir que se picoteen unas a otras. Se trata de una amputación seria que provoca dolor no sólo en el momento en que se realiza, sino que puede perdurar y volverse crónico. Empezó a practicarse para evitar que el picoteo de las plumas de otra ave pueda conducir al canibalismo. Está reconocido que estas conductas vienen provocadas por la frustración de encontrarse privadas de sus comportamientos naturales.
He dejado para el final el vídeo. Os advierto ante su crudeza y severidad. Fue grabado con cámara oculta a finales de 2005 por un afiliado a la Organización inglesa Compassion Over Killing, que trabajaba encubierto en la empresa Esbenshade Farms, situada en Mount Joy, Pennsylvania, una de las mayores productoras de huevos de la nación. Gracias a las imágenes, se presentaron 70 cargos de crueldad animal penal contra el propietario y el gerente de la granja. Pero no os hagáis ilusiones: el 1 de junio de 2007, un juez del condado de Lancaster absolvió a ambos de todos los cargos. El abuso es perfectamente legal siempre y cuando se cometa contra los animales de granja. Si se hubiera producido contra perros o gatos, no me cabe duda de que la sentencia habría sido diferente...
domingo 18 de octubre de 2009
Cocaína, heroína, morfina y otros remedios milagrosos
"Para cuerpo y mente". "Nutre, fortalece, refresca". "Renovador efectivo y duradero de las fuerzas vitales". Me da a mí que hoy no necesitaría recurrir a tanta autopromoción para ser un éxito de ventas...
Publicidad de heroína de Martin H. Smith Company, de New York. Recomendada como remedio contra la tos, asma, bronquitis, laringitis, neumonía... Y, por si fuera poco, lograron combatir el sabor amargo del opiáceo mezclándolo con glicerina... ¿Quién puede resistirse???
También podían encontrarse en el mercado tratamientos a base de opio para combatir el asma. El líquido volátil se colocaba en un quemador como el de la imagen, se calentaba y se aspiraban los vapores... Quitaban el asma, el hambre, la depresión, las penas que deja el desamor y cualquier malestar que se os ocurra...
Tabletas de cocaína. "Indispensables para los cantantes, profesores y oradores", ya que estaban indicadas para aliviar los dolores de garganta y provocar un efecto "animador", como ayuda para que estos profesionales alcanzasen su máximo rendimiento.

Gotas de cocaína contra el dolor de muelas. ¡¡Cura instantánea!! En fin, mejor callar y ser rey de mis silencios, que hablar y convertirme en esclavo de mis palabras... Por cierto, también "mejoraba el humor de los usuarios", lo cual no pongo en duda, al menos mientras duraran las gotas...
No os perdáis la última. Cuando los padres no sabían cómo tranquilizar a un bebé, incluso a un recién nacido, o simplemente no les apetecía dedicarle su valioso tiempo, la Stickney & Poor Spice Co de Boston ponía a disposición de nuestros irresponsables bisabuelos una mezcla de opio y alcohol conocida como elixir paregórico. Las dosis indicadas, según edad máxima, eran estas: "Hasta cinco días, 3 gotas. Hasta dos semanas, 8 gotas. Hasta cinco años, 25 gotas. Adultos, una cucharadita". El producto utilizaba como base alcohol alcanforado de 46º, y cada onza contenía unos 117 mg de opio, equivalentes a 12 mg de morfina, por lo que las intoxicaciones opiáceas eran un riesgo potencial. Eso sí, los niños dejaban de llorar...
Por cierto, alguien ha menado la noticia, así que si os ha gustado, podéis pasaros y darle un meneo.
Fuente: hypescience, wikipedia (esta y esta)
lunes 12 de octubre de 2009
Nunca subestimes el poder de una gran historia
Fuente: break.
domingo 11 de octubre de 2009
Las lunas de Júpiter y el primer cálculo de la velocidad de la luz
El descubrimiento del gran astrónomo, filósofo, matemático y físico italiano fue de enorme importancia por dos razones principales: porque suponía encontrar nuevos cuerpos celestes, algo que no sucedía desde la antigüedad y porque refutó el sistema geocéntrico propuesto por Aristóteles, al demostrar que todo el Universo no gira alrededor de la Tierra, lo que provocó que la teoría heliocéntrica publicada por Copérnico en su libro De Revolutionibus Orbium Coelestium fuera adoptada por la comunidad científica como nuevo sistema astronómico.
Más allá de estas consecuencias directas e inmediatas, el hallazgo tuvo repercusiones menos evidentes, pero de una importancia capital para el devenir de la humanidad. La primera fue que, a partir de la refutación del sistema geocéntrico, la civilización también rompió con la idealización del saber incuestionable de la antigüedad, y se lanzó con decisión en busca del conocimiento. El empleo por parte de Copérnico de cálculos matemáticos para sustentar su teoría heliocéntrica, colocó al hombre sobre una nueva senda del conocimiento que llamamos revolución científica y que ha perdurado hasta nuestros días. A partir de estos momentos, la ciencia cuantitativa (basada en la lógica experimental) desterró definitivamente a la ciencia cualitativa (basada en la lógica silogística).
Pero el logro del que quiero hablaros en este post, y que también está relacionado con el descubrimiento de los satélites de Júpiter, consistió en que, por primera vez, se demostró mediante argumentos científicos que la velocidad de la luz era una magnitud finita, lo que condujo a que se realizara el primer intento serio de medir la velocidad de la luz. Los acontecimientos fueron estos.
Desde 1652, y durante más de 15 años, Giovanni Domenico Cassini, había llevado a cabo la más paciente, minuciosa y precisa observación de los movimientos que los satélites galileanos realizaban alrededor de Júpiter. Esto le permitió determinar, con una precisión sin precedentes, los períodos en los que cada una de ellos eran eclipsados por el planeta. En 1668, por fin publicó unas tablas (efemérides), que contenían los ciclos de tránsito para cada satélite, así como un calendario señalando el momento del eclipse, tanto de la inmersión como de la emersión, en horas, minutos y segundos.
Pero cualquier astrónomo que dedicara el tiempo suficiente a la observación de estos períodos, y anotara los resultados de este seguimiento, acababa percatándose de la misma peculiaridad que todos los que le precedieron: los eclipses se adelantaban, de forma lenta pero gradual. Luego, tras varios meses, empezaban a atrasar de nuevo. Se hicieron y rehicieron observaciones cada vez más cuidadosas, pero nada impedía que los ciclos continuaran repitiéndose sin que nadie fuera capaz de explicar porqué.
Hasta que en 1675, el danés Ole Christensen Rømer, cuyo retrato veis a la derecha, dio con la respuesta. Para ello, se sirvió de las tablas publicadas por Cassini, y decidió emparejar estos datos con las posiciones planetarias extraídas del modelo orbital del sistema solar que publicara Johanes Kepler en 1628. Observó que los eclipses se adelantaban al máximo cuando la Tierra y Júpiter se encontraban al mismo lado del Sol y la distancia entre ellos era mínima, y que el máximo retraso se producía cuando los planetas se encontraban en lados opuestos del Sol y su distancia es máxima. Rømer estableció que cuando la tierra se encuentra en esta posición de máximo alejamiento de Júpiter, el momento en el que sucedía el eclipse acumulaba 22 minutos de retraso respecto al momento del eclipse cuando la distancia era mínima.El descubrimiento de la relación que existía entre la posición de los planetas y la variación del momento en el que se producían los eclipses significaba que el enfoque era el correcto, aunque no suponía más que el primer paso hacia la solución. Era necesario encontrar la causa que provocaba esa variación. La respuesta brotó de la genial intuición de Rømer: sugirió que el motivo por el que los eclipses adelantaban o atrasaban podía ser el carácter finito de la velocidad de la luz. En esencia, su propuesta era que los eclipses no sufrían adelantos ni retrasos, sino que la luz que "transportaba la información visual de los eclipses" tardaba más o menos tiempo en recorrer la distancia que le separa de nosotros, dependiendo de la posición relativa entre la Tierra y Júpiter.
Los 22 minutos de retraso antes mencionados entre eclipses corresponderían al tiempo que tarda la luz en cruzar el diámetro de la órbita de la Tierra, es decir, el doble de la distancia Tierra-Sol, que nosotros hemos denominado unidad astronómica (ua). El problema al que se enfrentaba el bueno de Rømer era que no se conocía ninguna de las distancias interplanetarias. De haber conocido una -sólo una- se habría podido calcular el resto, ya que sí se disponía de las distancias relativas, en función de la ua, publicadas en De Revolutionibus Orbium Coelestium. Copérnico había calculado, utilizando trigonometría, las distancias relativas entre los planetas conocidos y el Sol, tomando como base la distanciaTierra-Sol (ua). Kepler (imagen lateral) había afinado los cálculos de Copérnico y mejorado su escala relativa, relacionando la distancia de cada planeta al Sol con el tiempo que tarda en recorrer su órbita. Sin embargo, ni Kepler ni ninguno de sus contemporáneos conocían el valor de la unidad astronómica, y por tanto ignoraban completamente la escala real del sistema planetario conocido.Sin embargo, Cassini, con la ayuda de Jean Richer, había logrado determinar la paralaje de Marte. El DRAE define paralaje como la "diferencia entre las posiciones aparentes que en la bóveda celeste tiene un astro, según el punto desde donde se supone observado". Lo entenderéis mejor con la descripción del método seguido: en 1672 Jean Richer viajó a Cayena (Guayana francesa) para medir la posición de Marte en el cielo en relación a las estrellas de fondo, mientras que Cassini realizaba la misma medición, en el mismo instante que Richer, pero desde París. Los resultados de las mediciones presentarían una pequeña diferencia, la cual corresponde al ángulo que resultaría de unir con un línea recta los extremos del arco de curva de la línea París-Cayena vista desde Marte. Conociendo este ángulo, y la distancia París-Cayena, se puede deducir mediante triangulación, el valor de la distancia al cuerpo observado y, a partir de ahí, el ansiado dato de la unidad astronómica. De manera asombrosa, lograron solventar las tres grandes dificultades a las que se enfrentaron: la primera, que no se conocían con exactitud las distancias sobre la Tierra. Segunda, los instrumentos de medición del tiempo no eran lo suficientemente precisos como para permitir mediciones simultáneas entre puntos muy alejados. Y la tercera, la dificultad de obtener datos lo suficientemente precisos con los instrumentos del siglo XVII. Sus cálculos estimaban que la distancia de la Tierra al Sol era de 140 millones de kilómetros, lo que significa un meritorio 7% de error respecto al valor aceptado actualmente para la unidad astronómica, 149,59 millones de kilómetros.
Con el dato de la distancia Tierra-Sol calculado por Cassini (140 millones de kilómetros), y el tiempo que Rømer determinó que había de desfase entre eclipses (22 miutos, 1.320 segundos), se obtuvo por primera vez, la velocidad de la luz, quedando fijada en unos 212.000 kilómetros por segundo, lo cual debe considerarse un cálculo excelente para ser el primero. Desde entonces hemos ido refinando las mediciones, lo que nos ha permitido ajustar los datos de partida con los que contaba Rømer: la ua que se emplea en la actualidad es de 149,59 millones de kilómetros. El tiempo que tarda la luz en cruzar la órbita terrestre está próxima a los 16 minutos y 40 segundos, lo que significa que la velocidad de la luz es 299.728 kilómetros por segundo. En este enlace encontraréis un extenso desarrollo de sus cálculos, con explicaciones accesibles, gráficos, animaciones, formulación... para quien quiera profundizar un poco más en el laberinto.
Considerando que hoy en día, la velocidad de la luz es una constante fundamental del universo, resulta un poco triste que el anuncio de Rømer no creara gran emoción, y sí reacciones encontradas, excepticismo e, incluso, oposición frontal.
El acto se celebró en una reunión de la Academia de las Ciencias en París, en 1676. Científicos de la talla de Christian Huygens, Edmond Halley o Sir Isaac Newton quedaron gratamente impresionados. Pero tuvo en contra el peso de la influyente oposición de Cassini, a quien podéis ver a vuestra izquierda, quien nunca reconoció el carácter finito de la velocidad de la luz, aunque se hubieran utilizado sus observaciones para demostrarlo. Durante casi medio siglo, desaparecieron de la conciencia astronómica tanto la idea de velocidad finita de la luz, como el cálculo de su velocidad, hasta que James Bradley probó la finitud de la luz con un método distinto. Hoy en día se reconoce el mérito de Rømer, y se le asigna el lugar de privilegio que merece en la Historia de la Ciencia.Bibliografía: Inspirado en el artículo de Isaac Asimov titulado El reloj del cielo, el cual se encuentra publicado en el libro La tragedia de la luna (Alianza Editorial, ISBN 84-206-9246-8, quinta edición de 1984). Los textos del post son una adaptación de los del libro, ya que he intentado evitar, lo máximo posible, la transcripción literal de las frases de Asimov. Pero alguna hay, consecuencia de no haber encontrado mejor forma que la suya para expresar alguna idea.
sábado 10 de octubre de 2009
El Nobel de la Paz, una broma que no tiene gracia
Por mucho que el Comité de la Fundación Nobel justifique la concesión del premio "por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre pueblos", no conviene olvidar que es el presidente de la nación más beligerante del siglo XX (y lo que llevamos del XXI) y primera productora mundial de armamento. Y como máximo exponente del poder legislativo de su nación, es el responsable de no haber promulgado aún leyes que permitan erradicar la venta de armas desde empresas norteamericanas a países en conflicto (ni creo que la utopía llegue a realizarse), por no entrar a comentar la Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, aquella por la cual, todo ciudadano americano tiene derecho a poseer armas de fuego...A mi modo de ver, esta sorprendente elección no es la única que desacredita al Nobel de la Paz. Desde que en 1901 se otorgara por vez primera a Jean Henri Dunant, es cierto que la mayoría de las personalidades o instituciones que han pasado a formar parte de la exclusiva lista de premiados pueden considerarse merecedores del galardón. Pero si nos atenemos a sus estatutos, según los cuales el premio se otorga "al individuo o grupo que más haya trabajado por la fraternidad de las naciones, por la abolición de los ejércitos o por la promoción de congresos de paz", nos encontramos con algunos premiados que, como poco, puede cuestionarse que cumplan, ni de lejos, las condiciones mínimas. Y si no, echad un vistazo y decidme qué pensáis:
- En 1973, el premio Nobel de la Paz fue para Henry Kissinger, Secretario de Estado de EE.UU., al que se señala como ideólogo de la Operación Cóndor, un plan sistemático de eliminación de opositores dirigido a "combatir el comunismo" en Latinoamérica, considerado como ejemplo de terrorismo de estado. Entre otros méritos, está considerado como instigador del golpe de estado de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende en Chile.
- 1978. Otorgado a Mohamed Anwar el-Sadat (presidente de Egipto, acusado de colaboracionismo con los nazis y de eliminar a enemigos políticos mediante "accidentes aéreos") junto a Menajem Beguin (Primer Ministro de Israel y Comandante de la organización paramilitar sionista Irgun Zevai Leumi entre 1943 y 1948). Poco más se puede añadir.
- En 1994, "por sus esfuerzos para crear la paz en Oriente Medio" resultan premiados Yasser Arafat (fundador de Al-Fatah y presidente de la OLP, organizaciones ambas de carácter político-militar), Isaac Rabin (entre otros cargos, Jefe del Estado Mayor, Ministro de Defensa y Primer Ministro de Israel) y Shimon Peres (responsable de compra de armas de la organización paramilitar de autodefensa judía Haganá, Ministro de Defensa y Primer Ministro de Israel). Dejando a un lado cuál de las dos partes en conflicto es más víctima que verdugo, ni árabes ni judíos pueden presumir de tener las manos limpias de sangre inocente.
- En 2007 el premio fue concedido a Al Gore, Vicepresidente de Estados Unidos bajo la presidencia de Bill Clinton, "por su labor en la creación y diseminación del conocimiento sobre el cambio climático".
Por muy noble e importante que nos pueda parecer la lucha contra el cambio climático, nada tiene que ver con la fraternidad entre naciones, la abolición de los ejércitos o la promoción de congresos de paz. Por cierto, no hay que olvidar que, durante su mandato como Vicepresidente de Clinton, Estados Unidos no ratificó el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático. Aunque impresiona más saber que en 1999, los gobiernos de Colombia y Estados Unidos (insisto, con Al Gore ocupando la vicepresidencia) firmaran el Plan Colombia, un proyecto de lucha contra el narcotráfico, cuya estrategia principal se basa (en presente, porque a día de hoy continúa vigente) en fumigaciones aéreas a poblaciones y plantaciones de coca con glifosato, herbicida responsable de las primeras etapas de la cancerización en las células.
- En 1939, Adolf Hitler fue nominado por el parlamentario sueco E.G.C. Brandt, con el insólito motivo de que «Hitler era el líder del Partido Nacional Socialista de Alemania». Según los archivos, esta nominación fue retirada en una carta fechada el 1 de Febrero del 1939, el mismo día en que oficialmente se cerraba la admisión de propuestas.
- Joseph Vissarionovitch Stalin cuenta con dos nominaciones: en 1945, por sus "esfuerzos para finalizar la II Guerra Mundial", fue propuesto por el ex-ministro de Asuntos Exteriores noruego Halvdan Koht. Su candidatura ni tan siquiera fue evaluada. En 1948 fue nominado por Wladislav Rieger, profesor de la Universidad Charles, en Praga, República Checa, aunque no figura el motivo de la nominación. Afortunadamente, tampoco en esta ocasión fue evaluado.
jueves 8 de octubre de 2009
Una triste reflexión sobre la solidaridad
solidaridad.La primera impresión que me produjo la definición de solidaridad del DRAE fue que estaba incompleta, poco trabajada y pendiente de mejora. Cualidades que yo asignaba como exclusivas y diferenciadoras de la solidaridad como su naturaleza altruista, generosa o desinteresada ni siquiera aparecen mencionadas!! Pero lo que más llamó mi atención fue la inclusión del adjetivo circunstancial. Me quedé con su connotación más negativa, la que parece transmitir la idea de que decidiremos ser solidarios sólo cuando se cumplan determinadas condiciones, generalmente objetivas, y no en función de la gravedad de la situación, de lo necesaria que sea nuestra participación, o de la rapidez con la que hay que intervenir...
(De solidario).
1. f. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros.
La víctima que entorpecía el tráfico y nadie quiso socorrer.

Si ni siquiera frente a una situación tan de manual como esta, con la vida de una persona corriendo serio peligro delante de sus ojos y no en la televisión, y formando parte activa de los acontecimientos, somos capaces de mostrar el menor gesto solidario, dudo mucho que en el futuro brote espontáneamente la imperiosa necesidad de ayudar, de forma altruista, sin ningún motivo aparente, sin saber quién recibe mi ayuda, sin esperar nada a cambio... Más bien me posiciono junto a Ed Hollinshead, autor de este comentario en la web de la BBC, y que aparece seleccionado junto a la noticia: "nuestras actitudes y la civilidad hacia nuestros semejantes se han ido, ido para siempre. ¡Qué triste!"
El experimento del Buen Samaritano.
La retorcida idea de Darley (imagen de la derecha) y Batson consistía en comprobar si, entre el grupo de estudiantes que debía impartir la charla acerca del Buen Samaritano, el porcentaje de sujetos que se detenía a ayudar al hombre herido era superior al grupo de la conferencia sobre salidas profesionales, ya que la situación real ante la que se hallaban era idéntica al tema sobre el que tendrían que hablar. Los datos demostraron que no: ambos grupos, independientemente del tema sobre el que iban a hablar, mostraban porcentajes similares de sujetos que se detuvieron y antepusieron la ayuda al herido a sus propias responsabilidades. El factor que sí mostró diferencias significativas fue el de la prisa. Como podéis imaginar, los que tenían menos prisa fueron los que más se pararon a ayudar al necesitado, seguido del intermedio y, por último, el grupo de los que llegaban a la charla más apurados, con sólo un 10% de buenos samaritanos.El caso de Kitty Genovese.
Un artículo publicado en el Times afirmaba que 38 vecinos fueron testigos de las puñaladas sin intervenir o ponerse en contacto con la policía. La posterior investigación policial determinó que fueron unos 12 los vecinos que, en mayor o menor medida, eran conscientes de la agresión. Aún así, la cifra es tan elevada como vergonzosa. Y a mí personalmente, me ha obligado a empatizar y preguntarme: ¿Cómo habría actuado si la vida me hubiera situado como testigo? La respuesta que, casi instantáneamente, invade mi pensamiento consciente es rotunda, y no creo equivocarme si os digo que se parece bastante a la vuestra, ¿verdad? Parece imposible tomar en cuenta otra opción que no sea intervenir, ayudar, llamar al menos a una ambulancia... Pero, mucho me temo que hay circunstancias bajo las cuales la alternativa más insolidaria toma el mando. Para conocer cuáles son los motivos (o alguno de ellos) que pueden llevarnos a elegir de manera tan miserable como los vecinos de Kitty, se ideó y desarrolló el siguiente experimento.
El experimento de la Apatía de Bystander.
John M. Darley (el mismo que en el experimento del Buen Samaritano) y Bibb Latané, tras los acontecimientos que provocaron la muerte de Kitty Genovese, debieron sentirse profundamente intrigados acerca de los motivos por los que una persona normal se queda mirando sin hacer nada durante más de media hora mientras violan y matan a una joven, con lo fácil que hubiera sido descolgar el teléfono, hacer una llamada y solicitar ayuda. En la búsqueda de respuestas empíricas desarrollaron este experimento en 1968. El objetivo era investigar si el hecho de que los testigos impasibles formaran parte de un grupo mayor, influyó en el ofrecimiento de ayuda y hasta qué punto lo hizo.
La metodología del experimento consistía en situar a un individuo solo en un cuarto. Se le animaba a participar en un debate con otros voluntarios, pero no cara a cara, sino a través de un intercomunicador. Se le comunica que su micrófono estará apagado hasta que sea su turno de hablar, por lo que, de momento, sólo escucha lo que él piensa que es una conversación, pero que realmente se trata de una grabación. En un momento dado, uno de los participantes finge repentinamente estar teniendo un ataque, lo que es claramente percibido por el altavoz. Si los sujetos creían que ellos eran los únicos que habían escuchado el ataque, buscaban ayuda avisando al investigador o directamente saliendo de la habitación, en un porcentaje cercano al 85%. Pero si los voluntarios pensaban que la conversación se estaba desarrollando entre varios individuos (concretamente, el estudio se realizó con cuatro sujetos más el cebo), el porcentaje que se decidió a buscar ayuda de alguna forma disminuía hasta un lamentable 31%!!
Sus conclusiones fueron bautizadas como “Efecto Espectador” o “Síndrome Genovese” y consisten en el fenómeno psicológico que tiende a ocurrir en grupos de personas superiores a un cierto tamaño crítico cuando la responsabilidad no está asignada de forma explícita. La conclusión extraída de los datos sería que es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo. Los observadores asumen que otro intervendrá, cuyo resultado límite puede ser que todos se abstengan de hacerlo. El grupo hace que se difumine la responsabilidad. De repente, nuestra obligación moral de solidarizarnos con la vecina agredida, con el paisano herido o con el inmigrante explotado, deja de ser obligación, porque al actuar de manera idéntica al resto del grupo (del rebaño...), resulta muy fácil encontrar la auto-justificación que acalle nuestra conciencia y nos permita dormir sin remordimientos: las consecuencias de no haber actuado no son responsabilidad mía, o al menos, no en exclusiva... Los británicos ilustran bien esta actitud con el refrán "Ninguna gota de lluvia cree haber causado el diluvio".
¿Hacia dónde podemos mirar para ver conductas solidarias?
El planeta produce suficientes alimentos para mantener a los 7.000 millones de habitantes que lo poblamos. Pero, según cifras de la FAO, más de 1.000 millones de personas sufren la tragedia del hambre, el número más elevado de la historia. Estos son algunos datos vergonzosos sobre el hambre, y algunos deshonestos motivos por los que, en este mismo instante, están muriendo seres humanos de hambre. ¿Encontráis algún pequeño hueco entre tanto asesino de guante blanco y decisiones genocidas para insertar la solidaridad?
- Henry Kissinger, 56º Secretario de Estado de Estados Unidos, no sintió vergüenza al pronunciar la frase: "Controla el petróleo y controlarás a los países. Controla los alimentos y controlarás a la gente". Para mí, la más explícita declaración de intenciones acerca del papel que el hambre juega en el concierto político mundial, de su inaceptable empleo como arma silenciosa, y de la nula predisposición internacional a erradicarla mientras pueda seguir lucrándose con sus efectos. Ello no le impidió recibir el Premio Nóbel de la Paz en 1973, lo cual desacredita bastante el galardón (ya os contaré en otro post quién estuvo nominado a conseguirlo unos años antes...)
- El capitalismo fija el precio de los alimentos. Así lo afirma Jean Ziegler en su artículo de 2001 La esquizofrenia de Naciones Unidas: Una lucha sin medios contra el hambre. Hasta 1996, la producción, la distribución y el transporte de alimentos dependían por completo del mercado y sus reglas de oferta y demanda. A partir de entonces, la Bolsa de Materias Primas Agrícolas de Chicago fija el precio de los principales alimentos. Seis empresas multinacionales del sector agroalimentario y de las finanzas controlan esta bolsa. Los precios se inflan artificalmente por operaciones especulativas a gran escala en intercambios mercantiles entre Chicago y Nueva York, y se fijan como resultado de la manipulación del mercado. La consecuencia es una condena a muerte de quienes no puedan pagar el precio de los alimentos.
- Los excedentes alimentarios son utilizados para desestabilizar la producción en los países en vías de desarrollo. En el artículo "Peligro de hambruna por excesos de oferta" de Michel Chossudovsky profundiza en busca de los motivos de esta contradicción: los excedentes son retenidos como estrategia, a la espera de demanda, y así evitar el desplome de su valor (más oferta que demanda), y para evitar su aumento, se paraliza la producción.
- Con la comida desperdiciada durante un año en el Reino Unido y Estados Unidos, se podría sacar de la hambruna a todas las personas que pasan hambre en el mundo. Conclusión publicada por Tristram Stuart en “Basura: destapando el escándalo global de alimentos” (Penguin 2009) a partir de datos oficiales, incluidas las cifras de Naciones Unidas. El dato es aterrador y nos convierte a todos nosotros, habitantes del primer mundo, en cómplices del genocidio.
- El drama de los biocarburantes. Jean Ziegler, una de las voces más autorizadas del mundo en todo lo relacionado con el hambre, no tiene dudas en calificar la producción de biocarburantes como "crímenes contra la humanidad". El motivo está claro: la especulación con los precios de algunos alimentos que constituyen la dieta básica en algunos países productores de estas variedades vegetales. Cómo no, las multinacionales y los poderes económicos mundiales (es decir, EE.UU. y la Unión Europea) dirigen subsidios e inversiones masivas hacia el sector, lo que ha provocado que tierrras dedicadas a la producción de comida, en poco tiempo han pasado a dedicarse a la producción de agrocombustibles. El propio Ziegler se mostró escéptico al ser preguntado sobre la solución: "No creo que Ban Ki-moon (secretario general de la ONU) disponga de los medios para enfrentarse a las multinacionales que controlan la producción de biocarburantes".
- La trampa de los alimentos transgénicos. El último logro, hasta el momento, de la industria de la alimentación en connivencia con las multinacionales de ingeniería genética se conoce como Terminator (llamada también Sistema de Protección de la Tecnología, o TPS por sus siglas en inglés),
una tecnología que manipula genéticamente las plantas para que sus semillas sean estériles y los agricultores no puedan guardar y resembrar las semillas cosechadas. Es la mayor demostración de insolidaridad que me he echado a la cara, y que además mancilla la ciencia con el servilismo mostrado por los científicos implicados en el desarrollo de esta tecnología. La Campaña Internacional Terminar con Terminator, persigue la prohibición de esta aberrante tecnología, no sólo para acabar con la inevitable obligación de pasar por caja que los campesinos deben afrontar cada temporada, también por las numerosas repercusiones que tiene en la biodiversidad y en la seguridad alimentaria.
- España, noveno país exportador de armas del mundo. 17 de septiembre de 2008.
- España, octavo país exportador de armas del mundo. 28 de mayo de 2009.
- España, sexto país exportador de armas del mundo. 29 de septiembre de 2009.
En fin, que nadie se sienta aludido individualmente con este post. Los datos, todos sacados de la red y enlazados para que puedan ser confirmados, son un toque de atención que pretende hacernos reflexionar. Sólo nuestra solidaridad individual puede cambiar el mundo. Así que, manos a la obra!!
sábado 3 de octubre de 2009
La Vía Láctea en time-lapse
Los vídeos en time-lapse transmiten una sensación especial. Los acontecimientos suceden a una velocidad que nada tiene que ver con el ritmo de vida humano. Y gracias a vídeos como éste podemos contemplar secretos ocultos a los ojos humanos que sólo pueden apreciarse en toda su plenitud gracias a la paciencia de artistas como William Castleman, el autor de esta maravilla, que además ha publicado los datos técnicos empleados para su realización.
Las fotografías fueron tomadas la noche del 21-22 de abril de 2009, entre las 9:20 PM y las 6:43 AM, hora local de Fort Davis, Texas, apuntando al cielo en dirección Este-Sudeste. La cámara era una Canon EOS-5D, equipada con una lente ojo de pez (una EF 15mm f/2.8). El tiempo de exposición de cada imagen fue de 20 segundos, obteniendo una imagen al minuto. A la hora de la edición, empleó 15 fotografías para cada segundo de vídeo. Ni que decir tiene que la cámara estaba montada sobre un trípode y con el apoyo de una batería externa. El resultado es el tránsito del centro de la Vía Láctea por nuestro cielo nocturno, algo que ocurre a diario, pero que nuestra limitada visión no es capaz de apreciar...
Fuentes: gizmodo (aunque la fuente original pertenece a William Castleman en vimeo), fotografía linux y wikipedia.














