sábado, 10 de enero de 2009

LA MUTILACIÓN DE LA CAPILLA SIXTINA

La Capilla Sixtina fue construida entre 1.471 y 1.484, en la época del papa Sixto IV, de donde procede su nombre (aunque inicialmente se llamó Capilla Palatina). Tiene forma rectangular, con 40,93 m de longitud, 13,41 m de anchura (las dimensiones del Templo de Salomón según el Antiguo Testamento), y 20,7 m de altura. Se encuentra a la derecha de la Basílica de San Pedro, y originalmente servía como capilla interior de la fortaleza vaticana. En la actualidad es la sala en la que se celebra el cónclave y otras ceremonias oficiales como las coronaciones papales.

Aunque lo que convierte a la Capilla Sixtina en un referente artístico universal no es la obra arquitectónica, sino su decoración interior. Se trata de una pintura al fresco sobre la bóveda, paredes laterales y uno de los fondos donde se sitúa el Altar Mayor. Su autor fue Michelangello Buonarroti, (aunque también intervinieron Sandro Botticelli, Luca Signorelli, Perugino, Pinturicchio y Ghirlandaio entre otros), quien la creó por encargo del Papa Julio II en dos etapas: entre 1.508 y 1.512, y entre 1.535 y 1.541.

Pero el motivo de este post no es profundizar en la obra de Miguel Ángel. Ni siquiera analizar los elementos de la Capilla Sixtina. Siguiendo los enlaces podéis encontrar toda esa información. La verdadera razón es contaros la imperdonable mutilación que sufrió la obra, en algunas zonas de forma irreparable.

La fiel interpretación de las Escrituras hecha por Miguel Ángel le hizo representar las figuras humanas desnudas en los momentos iniciales y finales de sus vidas, en consonancia con la primitiva sencillez de la especie creada por Dios, a modo de elocuente explicación de la inocencia más tarde pervertida por el demonio y recuperada en el Juicio Final.

Las autoridades eclesiásticas no tardaron en contratar a otro pintor, Danielle da Volterra, para que dibujara túnicas, calzas y taparrabos allá donde Miguel Ángel había dibujado órganos genitales humanos. Los romanos de la época no tardaron en colocar a Volterra el apropiado mote de “Il Braghettone” (el dibuja-calzones o el pantalonero según la fuente consultada).

El Juicio Final, situado tras el Altar Mayor. Imagen: wikipedia.

La Capilla Sixtina fue restaurada entre los años 1.980 y 1.994. Algunos repintes de Volterra fueron eliminados, pero otros se conservaron, tanto por dejar testimonio de dicha alteración, como porque partes originales se habían raspado y no era posible recuperarlas. Ese es el triste legado del fundamentalismo irracional católico de la época, capaz de anteponer prejuicios inquisitoriales frente a la sensibilidad artística de una obra inigualable.

Fuentes: wikipedia y geografia e historia.

1 comentario

Max Birrax dijo...

No te extrañes, aquí se mutilaron estatuas en pleno s. XX porque mostraban lo que a los bienpensantes de la época no les parecía bien. ¡Saludos!

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